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Toda empresa comienza cuando un emprendedor descubre una oportunidad de negocio, y elabora una idea para captarla. Es la etapa de la Concepción, y es en la que se evalúa el tamaño de la oportunidad, y la viabilidad de la idea (económica, operativa, etc.). El emprendedor en esta etapa desarrolla conceptualmente el proceso de creación de la empresa, y el plan para llevarlo a cabo, que se transmite en la elaboración de un Plan de Negocios. También realiza el desarrollo de producto, los primeros testeos de mercado y el proceso de patentamiento cuando corresponde. Además, convoca a un equipo de personas para que trabaje junto a él en la tarea. El capital necesario en esta etapa es el Capital Semilla (Seed Capital), En casi todos los casos, son los mismos emprendedores junto a sus familiares y amigos quienes aportan ahorros, venden activos o toman deuda personal (ej. crédito personal o tarjetas de crédito). Las fuentes de capital en esta etapa son las “3 F”, por sus siglas en inglés, ya que el dinero proviene de la familia (family), de amigos (friends) y de “tontos” (fools) que apuestan a la idea y al emprendedor. Puede provenir también de un subsidio estatal, en casos de países que priorizan la innovación en algunos sectores, o de un inversor ángel.
La idea se transforma en un negocio concreto cuando el proyecto pasa a una etapa de Start Up en la que, tras formalizar la estructura legal e iniciar las operaciones, se lanzan los primeros productos al mercado y se comienza con la implementación del plan. El siguiente paso es la etapa de desarrollo temprano (Early Stage en inglés), y es donde las empresas desarrollan sus operaciones y construyen sus canales de distribución y venta.
El capital necesario en estas etapas puede provenir de las mismas ganancias de la empresa; o del sector del capital de riesgo a través de inversores ángeles, y/o de fondos de capital de riesgo (Fondos de Venture Capital o VC).
Ambas fuentes entregan capital a cambio de acciones de la empresa. Esta forma de inversión alinea los objetivos de los socios, quienes comparten los beneficios y los riesgos del emprendimiento. Los inversores ángeles son inversores de riesgo individuales que por lo general manejan capital propio y que invierten pequeñas cantidades de dinero utilizadas durante las etapas de Seed, Start Up y/o Early Stage. Muchos inversores ángeles son emprendedores exitosos que han vendido sus empresas y desean ayudar a otros emprendedores. Los ángeles, además de dinero, aportan experiencia, contactos y mentoreo del equipo emprendedor. Los inversores ángeles pueden invertir de manera individual, en pequeños grupos o través de redes. Los fondos de capital de riesgo son pools de dinero manejados por inversores profesionales, quienes invierten en proyectos de alta rentabilidad por un período que va de 5 a 7 años. El capital de los fondos proviene de organismos internacionales e instituciones financieras como bancos, así como de empresas e individuos.
Los fondos de capital de riesgo tienden a especializarse en ciertas áreas o sectores geográficos, ya que la mayoría busca involucrarse de manera activa en el manejo de las empresas, formando parte del directorio o incluso de la gestión. Tradicionalmente, se dirigen a proyectos de tecnología, o a empresas nuevas con productos, servicios y/o modelos de negocio innovadores con gran potencial de crecimiento. En general, el aporte de estos fondos no es sólo el dinero, sino que es un “capital inteligente”, dado que también aportan experiencia y contactos que ayudan al crecimiento del negocio.
Las empresas que logran pasar exitosamente las etapas anteriores, entran en la fase de Crecimiento, en la cual, tras enfocarse fuertemente en el área comercial, tratan de desarrollar todo su potencial de mercado. El próximo paso de desarrollo es la Expansión y es en el que las empresas exploran nuevos mercados en los cuales replicar el modelo de negocio, a través de la expansión geográfica, o la incorporación de nuevas unidades de negocio.
Estas etapas requieren de grandes cantidades de capital. Las fuentes de financiación son los créditos bancarios, la financiación con proveedores, la realización de alianzas estratégicas que aporten capital, pero por sobre todo, el capital de riesgo (fondos de capital de riesgo y fondos de Private Equity). Los fondos de Private Equity, que funciona con la misma lógica que los fondos de Capital de Riesgo, se centran en empresas maduras o ya establecidas, que tienen potencial de expansión.
Finalmente, cuando una empresa se consolida y alcanza la madurez y el tamaño apropiado, los inversores de las etapas anteriores esperan que se les ofrezca una manera de 'salir' (exit) de la inversión y hacer efectiva la ganancia. La empresa puede ofrecer sus propias acciones a la venta al público, lo que se denomina IPO u oferta pública inicial (actualmente en Argentina el mercado de capitales no está lo suficientemente desarrollado para que esta opción sea una salida a tener en cuenta en el corto plazo); también la empresa puede ser adquirida por otra empresa a cambio de dinero o de acciones; o simplemente puede repartir dividendos sustanciales y constantes, haciendo que los inversores originales decidan no dejar la inversión.
No todas las empresas nacientes pasarán por el proceso descrito. Las que logran pasar por todas las etapas, son las empresas de “alto impacto”, que tienen una oportunidad de mercado grande, un equipo emprendedor sólido, un modelo de negocios escalable y ventajas competitivas que la diferencian. Empresas con modelos de negocio con menor potencial (por ejemplo, negocios con una única boca de expendio) también pasarán por las etapas iniciales, y pueden ser igualmente exitosas, solamente que no seguirán con las etapas de crecimiento y expansión. |