Sólo el 5% de las empresas familiares supera el traspaso de la segunda a la tercera generación y el 70% declara problemas de competitividad originados en conflictos de familia por su gobierno. Para favorecer el desarrollo de este tipo de compañías, es necesario adquirir una “mentalidad emprendedora” que se transmita de generación en generación e inculcar un método para emprender e innovar dentro de las mismas.