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| El puente entre la idea y el mundo real |
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Guía para crear y sostener un emprendimiento |
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| Una buena idea no vale por sí misma: para materializarla es necesario conjugar distintos factores, como conseguir capital, formar un equipo y cuantificar las inversiones. Esta guía resume los aspectos esenciales a tener en cuenta para crear y sostener un emprendimiento. |
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Etapa: Idea Subetapa:Generación de Ideas Evaluación de Oportunidades Conceptualización de la Oportunidad Formato: Artículo
Propósito: Capacitación Ver lista completa de Artículos |
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Las ideas pueden provenir de diferentes fuentes. Ya sea que surjan por casualidad o como resultado de un arduo proceso de análisis, lo importante son los pasos que se adoptarán para que puedan transformarse en un negocio viable, que crezca y se consolide. Entre estos pasos, la vocación de emprender es un requisito fundamental, tanto como ser consciente de las propias capacidades y debilidades para afrontar el desafío. Además, hay que estar preparado para enfrentar “la derrota”. Un emprendedor debe tener los pies sobre la tierra, y cuotas iguales de optimismo y realismo; finalmente, debe lograr que los que trabajan con él se sientan con el derecho y la obligación de ser también emprendedores.
De la idea al negocio
Primer paso: percibir la oportunidad
Cuando descubre una oportunidad, el emprendedor genera una idea para aprovecharla. No es necesario que invente algo nuevo para conquistar un nicho del mercado. Muchas veces alcanza con dar respuesta a una necesidad en un rubro que ha sido explotado en forma inadecuada, o lanzar un producto que complemente otro ya impuesto. Luego, hace falta encontrar la motivación y la capacidad para hacer que esa idea sea viable.
Segundo paso: cuestionar la idea
La idea “bruta” debe superar una serie de filtros que permitan determinar si realmente existe una idea fuerza. Ese proceso debe incluir el cuestionamiento de la oportunidad para determinar si el proyecto está satisfaciendo una necesidad del mercado. Thomas Edison, inventor de la lamparita eléctrica, perseveraba incansablemente en el método del ensayo/ error para transformar algo en otra cosa, hasta encontrar la idea que funcionara.
Tercer paso: definir estrategias
El éxito del negocio depende de varios factores. Hay que tener en claro quiénes serán los primeros clientes, cómo se comunicarán las bondades del producto, cuál será el nivel de rentabilidad esperado y en qué tiempos podría lograrse. Para ello, es importante comunicar al equipo la idea del negocio y lo que se pretende lograr a corto, mediano y largo plazo.
Cuarto paso: hacer un análisis económico y financiero
Hay que determinar la necesidad de inversión de capital y efectuar un análisis de las proyecciones financieras y de mercado. También es importante calcular el tiempo en que se espera recuperar la inversión y si existe un flujo de fondos programado para la aplicación de los recursos obtenidos. Se necesita saber cuál es el nivel potencial de ventas y la porción de mercado que se puede capturar. Además, hay que establecer la política de precios, descuentos y servicios en relación con los competidores. Fundamental: no olvidar el tema impositivo.
Quinto paso: evaluar permanentemente
Ser buen emprendedor significa, también, saber retirarse a tiempo. Esto implica la posibilidad de determinar cuándo el negocio ha dejado de ser una oportunidad. Saber crear y poner en marcha un proyecto es tan importante como poder determinar el momento exacto para cerrarlo. La empresa debe repensarse constantemente para monitorear si está en el camino adecuado o si deben introducirse variantes, necesarias para asegurar la sustentabilidad del proyecto.
Para los verdaderos emprendedores, el fracaso es como un lugar de descanso para analizar lo ocurrido, procesar la experiencia y tomar fuerza para encarar un nuevo proyecto.
Sexto paso: planificar e implementar
Para asegurar la perdurabilidad del proyecto, hay que un tener un plan de negocio realista, que neutralice a los competidores actuales y futuros. Este plan no es otra cosa que un "mapa" para orientar al emprendedor, de manera que sepa cómo llegar al objetivo trazado. Ayuda a pensar metodológicamente la forma de cristalizar el proyecto, además de representar la imagen del negocio frente a potenciales inversores, posibles socios y proveedores. No obstante, hay que tener en claro que si bien es una herramienta valiosa no es el negocio en sí mismo: este plan de negocio culmina con un plan de acción, que determina cómo se van a conseguir los recursos, de qué manera se aplicarán y los tiempos en los que se utilizarán.
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